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18/10/2021

Resistiendo Tv

Periódico militantes de Resistiendo con Aguante

LA DEUDA EXTERNA QUE EL DIARIO LA NACIÓN QUIERE OCULTAR

LA DEUDA EXTERNA QUE EL DIARIO «LA NACIÓN» OCULTA

Hacia 1865, la economía argentina es tipicamente agropecuaria, feudalista y dependiente de la Gran Bretaña.
Destruir la incipiente industria de las provincias del interior argentino es primordial.
El ejemplo del Paraguay, totalmente austosuficiente, es un mal ejemplo para los pueblos del interior.
Bartolomé Mitre, el fundador del diario La Nación y en ese momento presidente de la nación, sabe que es necesario dominar por completo al interior del país.
Una guerra contra el Paraguay es la perfecta escusa. Destruye un ejemplo de desarrollo, y manda a la muerte al paisanaje argentino. Dos genocidios están en marcha: el paraguayo y el argentino.
Pero necesita dinero, y no puede pedirlo al exterior, por el Empréstito de la Banca Baring, que ya lleva 30 años sin cobrar una libra esterlina.
El terreno a nivel financiero ya se estaba preparando desde Londres. En 1862, se anuncia la constitución de una empresa financiera, la London, Buenos Ayres and River Plate Bank Limited.
El gobierno nacional fue virtualmente secuestrado por las élites de la ciudad portuaria, luego de la batalla de Pavón, y pasó a residir como invitado en Buenos Aires.
El Congreso Nacional sanciona poco después una ley por la que la deuda externa de la provincia de Buenos Aires, se convierte en obligación de la República Argentina.
Allanado el camino, el Congreso Nacional autoriza al Poder Ejecutivo, por ley del 27 de mayo de 1865, a contratar un empréstito externo por 2.500.000 libras esterlinas. Pero los bonos se colocaron a un nivel inferior a su valor, por lo que efectivamente se recibieron tan sólo 1.735.703 libras, es decir…el 69% del endeudamiento contraído.
Encontrado el pretexto, “casus beli”, para declararle la guerra al Paraguay, donde la Argentina integró una Alianza junto al Imperio del Brasil (el mismo que había derrocado a las autoridades de la Confederación Argentina una década atrás) y la República Oriental del Paraguay.
Las provincias del interior se indignaron. Las rebeliones se suscitaron por doquier. Bien expresaba el sentir de los argentinos las palabras de Ricardo López Jordán a Urquiza.

Usted nos llama para combatir al Paraguay. Nunca general; ese es nuestro amigo. Llámenos para pelear contra porteños y brasileños. Estamos prontos. Esos son nuestros enemigos. (Ricardo López Jordán, carta a Urquiza, 7 de julio de 1865).

Muchos conscriptos tuvieron que viajar encadenados y engrillados. Cuando les soltaron los grilletes, escaparan durante el motín de Basualdo, y se refugiaron en el Gran Chaco, donde convivieron en paz con los indios chaqueños.
Por eso si se comparan las sumas gastadas en reprimir al pueblo argentino con respecto de los utilizados en el conflicto bélico con el Paraguay, nos llegamos una sorpresa. Se gastó casi tanto en reprimir al gauchaje que en matar paraguayos.
Muy claro suenan en nuestros oídos las palabras de Sarmiento: “No ahorre sangre de gauchos, que sólo sirve para abonar la tierra”.

Tras cinco años de lucha, la población paraguaya desciende de 1.300. 000 habitantes a 350.000, en su mayoría ancianos, mujeres y niños.de 1.300.000 habitantes, quedan en el Paraguay solamente 350.000 personas, en su mayoría ancianos, mujeres y criaturas.

Las actitudes que enfuerecieron a los descendientes de Bartolomé Mitre

Boudou (ministro de economía) hizo reemplazar la escultura de plata de George Canning, regalada al intermediario argentino en Londres, por el busto de Scalabrini Ortiz.

Cuando Cristina reivindicó la figura del gobernante paraguayo Solano López, el diario La Nación le declaró una editorial:

“No es de extrañar que se haya adoptado tan absurda determinación que pone una vez más en evidencia hasta qué punto se ignora maliciosamente la historia cuando la propia presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, ha señalado hace unos días a López como ‘ese gran patriota, humillado por lo que yo llamo la alianza de la triple traición a Latinoamérica, a sus hombres y a sus mujeres’. Lo grave es que, al expresarse de ese modo, con tono de arenga, afirmó que hablaba en nombre de todo el pueblo argentino. La denominación de Mariscal Francisco Solano López a una unidad militar de un país cuya bandera el dictador pisoteó es tan absurda como inadmisible sería que Francia o Polonia llamasen Adolf Hitler a uno de sus regimientos”. (Cfr. diario La Nación, mayo de 2013)

Y cuando reivindicó la figura de Felipe Varela, se despachó con otra editorial:

“Felipe Varela, que se alzó en armas cuando el país se hallaba empeñado en la guerra con el Paraguay y combatió con sus montoneros a las autoridades nacionales, fue exaltado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner como héroe de una lucha contra aquéllas:
«Ese Felipe Varela que, como tantos otros patriotas, fue desaparecido, escondido y muchas veces calumniado por la historiografía oficial y hasta por la música también: hay una zamba por ahí que dice «Felipe viene matando y se va», (Nota: la zamba original dice: “De Chile llegó Varela, / y vino a su Patria hermosa. / Aquí ha de morir peleando / por el Chacho Peñaloza) como si hubiera sido un asesino o un vándalo, y cuando en realidad -sostuvo la Presidenta- en la historiografía oficial se escondieron los verdaderos crímenes que se cometieron en el interior del país masacrando a los caudillos federales».
Quizá con estas frases se intentara comparar de forma distorsionada el presunto ocultamiento de Varela con las desapariciones durante el último gobierno militar. Habría que preguntarle a la Presidenta si ella no encabeza una «historiografía oficial» que distorsiona y descalifica según un caprichoso modo de contemplar el pasado, y que tiene entre sus mentores más decididos a la «inteligentzia» kirchnerista encabezada por el secretario de Pensamiento Nacional. Y habría que interrogarse también si en su particular modo de ver el pretérito argentino no hay lugar para los que murieron por la patria al repeler la agresión paraguaya al territorio nacional en 1865, muchos de los cuales, opositores al entonces presidente Mitre, tomaron las armas y dieron la vida por la bandera de todos los argentinos.” (La Nación, 19 de agosto de 2015)

El mismo genocidio volvería a concretarse una década después, esta vez contra los pueblos originarios del sur. Y más tarde, contra los habitantes del Gran Chaco.

El sistema de pago, serían la suscripción de bonos de empréstito, aplicables sobre los territorios conquistados.

Como siempre, la beneficiada fue la Rubia Albión. ¡Qué razón tenía el general Perón, cuando sostenía que el enemigo siempre fue Inglaterra!

Tanto la guerra contra el Paraguay y la Conquista del Wallmapu fueron para beneficiar al imperio británico, y todavía tuvimos que pagar por trabajar para ellos, mientras nos deshacíamos de los bárbaros para que los empresarios ingleses tuvieran tierras «libres de indios».